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Historias de golf
Cuando prohibieron el golf por considerarlo una amenaza
La lucha de este deporte en sus inicios estuvo marcada por las necesidades bélicas o por intereses eclesiásticos. Incluso, una norma restrictiva sigue vigente hasta hoy en Escocia.

Para muchos golfistas, tanto amateur como profesionales, estos casi 6 meses de pandemia, sin poder ir a los clubes y disfrutar de esas largas caminatas golpeando la pelota rodeado de la naturaleza y la buena camaradería, parecieran convertir el 2020 en la peor época de la historia para la práctica del golf.

Todos añoramos pararnos en el tee con la eterna esperanza de que “este será mi día”. Sin embargo, existe una época mucho más oscura y llena de prohibiciones para este deporte que es bueno recordar para -al menos- tener el consuelo de que otros la pasaron peor.

Muchas referencias en la antigüedad hablan de juegos con un palo y una pelota, romanos, chinos, holandeses y franceses están entre ellos, pero en ninguno aparece como objetivo un agujero. Por esto, hay un consenso en que el nacimiento del golf como tal es en Escocia, no sólo porque agregaron un hoyo a la diversión, sino que tiene el primer registro escrito de este deporte. La ironía está en que en este documento se prohibía la práctica del golf por ser una amenaza para la nación ¿Por qué era tan peligroso?

Resulta que en 1457 el rey escoses James II recibió presiones de la nobleza que veía como el golf, junto con el futbol, distraía a los jóvenes de la práctica del tiro con arco, esencial para las constantes batallas contra los ingleses. Por ello, el monarca decretó una ley que ordenaba que fueran perseguidos y castigados los que practicaran este deporte y también obligaba a poner blancos de tiro en todas las parroquias y la organización de cuatro torneos al año de tiro con arco en cada región.

Lo curioso es que el fútbol ya había sido prohibido 30 años antes por el rey James I, lo cual significa que el golf no gozaba de muchos adherentes por esos años y quizás la ilegalidad del fútbol hizo que muchos de sus seguidores se acercaron al golf, incrementando ostensiblemente su popularidad a tal nivel que se agregó a la Ley.

La prohibición fue ratificada en 1471 por James III y nuevamente en 1491 por James IV, lo que muestra que pese a la amenaza de castigos siguió creciendo la fama del nuevo deporte.

Incluso el golf en sus inicios se jugaba en las plazas fuera de las iglesias, no era juego de largas distancias, pero el veto provocó que se trasladará a sitios eriazos lejos del centro donde no podrían ser vistos, lo cual le comenzó a agregar distancias a las canchas. Además, aparecieron los “palos bastón” que, al estilo de James Bond, mientras había gente se ocupaban para apoyarse y cuando se daba la oportunidad se giraban y comenzaban a ser utilizados en el juego.

La firma de la “Paz Perpetua” en 1502 entre Inglaterra y Escocia hizo que James IV derogara la ley. Incluso él mismo ya era un fanático. Un año antes, el tesorero real pagó a un fabricante de arcos de Perth para que le fabricará palos de golf, cuando aún estaba prohibido, primera compra registrada de implementos de golf. A partir de entonces, numerosos gastos relacionados con esta actividad aparecen en las actas reales.

AHORA LA IGLESIA

La ilegalidad del deporte había desaparecido, pero la alegría duró poco, pues la Iglesia no quería que se jugará los días de misa. El golf nuevamente fue prohibido y la mayoría de las ciudades lo decretaron un “divertimento insustancial” durante el domingo.

En 1593 dos jugadores, John Henrie y Pat Rogie, fueron encarcelados por jugar en Leith Links durante los oficios religiosos. James VI, otro rey fanático de este deporte, intervino en 1618 ordenando que se dejara en paz a aquellos que practicaran golf el domingo, fuera de las horas de misa. La Iglesia no vio con buenos ojos la tolerancia real, pues muchos seguían siendo sorprendidos practicando en horario del culto.

Para poder jugar, muchos salían temprano y llegaban tarde a los sermones. También se retiraban antes o incluso renunciaban a asistir para poder practicar, por lo cual está lleno de registros de castigos a quienes infringían la norma. Las dos primeras veces eran en dinero y si se repetían debían mostrar público arrepentimiento de sus actos y, en última instancia, venía la excomulgación.

Pero a pesar de todos los esfuerzos por impedir el surgimiento del golf, ya era uno de los deportes preferidos en Escocia, sobre todo por la nobleza, incluso llegando el fanatismo a la misma iglesia. Un ejemplo de ello es John Howdan, quien fue despojado de su cargo de diácono por jugar mientras se predicaba.

Otro caso es el de Charlie Robertson, quien estaba dando un sermón enérgico en la iglesia parroquial, pero sus palabras iban perdiendo efecto cuando los allí presentes vieron debajo de sus vestiduras negras y se asomó parte de su traje de golf, provocando las sonrisas de los asistentes.

Otra historia que incluye a integrantes de la Iglesia es la de Alexander McKellar, quien dedicaba gran parte de su tiempo al golf y los domingos trabajaba ayudando en la iglesia. De él se cuenta que mientras retiraba el diezmo, al pasar por al lado de Douglas Gourlay, quien había revolucionado el golf con su nueva pelota a base de plumas y cuero, en vez de poner monedas puso su nueva pelota. McKellar inmediatamente se la guardo para su juego de la tarde.

No fue sino hasta 1898 cuando el club de Panmure presentó por primera vez una moción para que se permitiera el domingo sin restricciones, la que recién en 1925 fue aprobada. Sin embargo, el Old Course de St. Andrews no lo aceptó y, salvo cuando se juega The Open, aún permanece cerrado el domingo.

Al respecto, Old Tom Morris, quien revoluciono el cuidado y diseño de los courses, guardián de la “Catedral del golf” señalaba: “Puede que los jugadores no necesiten descanso, pero el campo sí”.

Dicen que para movilizar a alguien debes decirle que no y así fue como la prohibición del golf obligó a alejarse de los centros, adecuándose en terrenos que permitieron alargar las canchas y, ya sea escondiendo la afición en falsos bastones o debajo de las ropas sacramentales, permitió el crecimiento de este deporte que hoy gana día a día más popularidad

La prohibición actual probablemente ha hecho surgir el ingenio de muchos golfistas este año, llevado a muchos de adecuar lugares dentro de la casa para continuar la práctica, ya sea, improvisando greens para el putter, creando canastos para los chips o mallas para los tiros largos, para así, evitar estar muy “oxidado” cuando se levanten las restricciones. No sabemos si esto sucederá pronto o no, ni siquiera si se volverá a prohibir, pero siempre recuerda que hubo una época en que los golfistas contaron en siglos y no en meses el tiempo en que no pudieron jugar al golf.

Publicado el 1 de octubre, 2020