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Cuestión de tiempo
Por Juan Pablo Alvarez - @jpagolf
Foto por: Onlygolf

“Sin televisión, no hay negocio posible en el deporte profesional”, me dijo alguna vez uno de los empresarios que más conoce la industria del entretenimiento en América Latina. Y el golf no es ajeno a esta situación. Son millones los dólares que reparte en los circuitos más importantes del mundo, pero son muchos más los que recauda entre sponsorship y derechos de TV.  En el caso del PGA TOUR, por ejemplo, hay un listado de empresas interesadas en tener su propio torneo que están en “lista de espera”. Aún así, las principales cadenas de televisión tienen peso propio a la hora de levantar la mano y poner en el tapete un tema que preocupa desde hace mucho: el excesivo tiempo que se toman los jugadores profesionales para jugar 18 hoyos. Antes, las rondas de golf duraban como máximo 4 horas y media mientras que el promedio fue creciendo con el correr de los años y, en el caso de la gira de damas (LPGA TOUR), se ubicó por encima de las cinco horas. Demasiado para “el negocio” de la TV que, por ejemplo, ya forzó a Wimbledon, uno de los cuatro torneos de Grand Slam del tenis profesional y el de mayor tradición, a limitar la extensión del quinto set.

En eso vienen trabajando desde hace mucho las dos instituciones que regulan el golf en el mundo: The R&A y la USGA. Así, preocupados por la situación que además se extiende al golf aficionado en el todo el planeta, presentaron a partir del 1 de enero 2019 una serie de modificaciones a las reglas para poder “acelerar” el ritmo de juego. Más allá de algunas controversias al respecto, generadas especialmente con la nueva forma de dropeo (a la altura de la rodilla) y la imposibilidad del caddie de ayudar a alinear al jugador en el stance (no puede estar parado detrás del jugador cuando éste comience a tomar el stance para el golpe), la idea de agilizar el juego es vital tanto para el campo rentado como para el golfista amateur.

La vorágine que se vive a diario en las grandes ciudades no es compatible con la posibilidad de jugar al golf durante más de cinco horas y media, tiempo que suele llevarle a un aficionado de mediano hándicap recorrer 18 hoyos. Si a eso se suma el trayecto (generalmente largo) que deben recorrer desde los centros urbanos hacia los campos de golf, más una práctica previa y el “hoyo 19”, la jornada se extiende por más de siete horas, como mínimo. Y tanto The R&A como la USGA detectaron el problema y pusieron en marcha algunas medidas para solucionarlo. El primero, y el que particularmente más me gusta, es el “ready golf” (solo en modalidad Medal Play), la posibilidad de ejecutar un golpe sin tener que esperar a tu compañero de juego, aunque aquel esté más lejos de la bandera.

Sin dudas la preocupación por el juego lento es en cada uno de los rincones del planeta golf tanto para aficionados como para profesionales. Las nuevas reglas trajeron algo de polémica en las principales giras, pero el mensaje es claro: hay que agilizar el deporte porque no sólo afecta al negocio desde el punto de vista de la televisación de los grandes eventos, sino también complica al desarrollo del golf por la baja sensible en la cantidad de vueltas de golf a 18 hoyos a nivel mundial.

Habrá que esperar cómo se acomoda el golf a este nuevo escenario, pero desde estas líneas vemos con buenos ojos la predisposición de las máximas entidades por intentar darle dinámica a un deporte que, en todos los niveles, debe amoldarse a una era en la que el tiempo vale oro. 

Fecha: 4 de marzo, 2019
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