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La “Green Jacket”, el objeto más codiciado en el mundo del golf
La fina chaqueta verde reservada para el campeón del Masters de Augusta es un verdadero ícono de un golfista exitoso, aunque su origen no es tan glamoroso como ahora.

En Gloucester, Inglaterra, todos los años se celebra un Festival, donde miles de personas bajan una colina persiguiendo un queso rodante. No importando la forma en que lo haga, el que lo atrapa o está más cerca de hacerlo es el ganador y, como cualquier otra competencia en el mundo que se precie de tal, otorga un premio que es recibido con orgullo por el vencedor. En este caso, el queso que rodó colina abajo.

En las competencias deportivas profesionales el premio, a diferencia de lo que pasa en Gloucester, es más tradicional, por lo general se otorga un trofeo de hermoso diseño o una reluciente medalla, que llena de honor al que lo recibe.

El Masters no escapa a esta costumbre, ya que entrega el poco recordado Masters Trophy. Pero pareciera ser que Augusta National es el único lugar en el mundo en que el trofeo pasa a un segundo plano, pues aquí la mayor importancia radica, sin duda alguna, en la emblemática “Green Jacket”, el objeto más deseado por un golfista.

¿Cómo la chaqueta obtuvo tanta relevancia?

Hay que remontarse a 1930, el mejor año del co-fundador de Augusta National, Bobby Jones, que tras ganar el Abierto Británico amateur (los cuatro grandes eran los abiertos amateurs y profesionales, británico y estadounidense) fue invitado a una recepción de jugadores en el club Royal de Liverpool, sede del Open. El norteamericano se vio sorprendido por una chaqueta roja que utilizaban algunos miembros del club.

Se dice que Bobby se sentó al lado de Kenneth Stoker, un ex capitán del club, quien le contó que todos los capitanes la utilizan para ser distinguidos a la vista y agregó: “Ahora mire, señor Jones, si gana el torneo esta semana, le daré mi abrigo”.

El mejor amateur de la historia se convertiría en el único jugador en ganar los cuatro majors en el mismo año, pero también se adjudicaría la chaqueta de Stoker, que le causo tal fascinación que intento introducirla en Augusta.

En 1937, el cuarto año en que se disputó el Masters los miembros del club vistieron por primera vez chaquetas verdes para distinguirse de la multitud y así ayudar a los espectadores a identificarlos fácilmente por si tenían preguntas.

En primera instancia no les gusto a los socios, quienes encontraron el material demasiado grueso e incómodo para clima cálido de la zona, por lo que se puso a disposición una chaqueta liviana hecha a medida en la tienda de golf del club.

Hasta 1949 solo los miembros del club la usaban, pero ese año Sam Snead se convirtió en el primer campeón en ser honrado con la “Green Jacket”. Además, fue nombrado miembro honorario y se tomó la decisión de otorgarle las mismas distinciones a los anteriores ganadores.

Así poco a poco fue ganando importancia, pero también reglamentos pues había exigencias a quienes la recibían.

Primero la chaqueta sólo se usa dentro del club o en eventos organizados por Augusta National, cosa que poco le importó a Phil Mickelson, que tras ganar en 2010 se detuvo en el servició al auto de un Krispy Kreme (local de dónuts) pues tenía hambre.

Los campeones tienen derecho a llevarse la chaqueta a su hogar hasta el inicio del siguiente Masters, cuando deben devolverla. Esto no fue respetado por el sudafricano Gary Player que después de convertirse en el primer no estadounidense en ganar el torneo en 1961, la llevó a su casa en Sudáfrica. Al año siguiente perdió en un playoff ante Arnold Palmer y volvió a llevarla a su país. Poco después recibió una llamada del director del torneo, Clifford Roberts, quien le pregunto si la chaqueta estaba en Sudafrica, a lo que Gary contesto: "Bueno, Sr. Roberts, si la quiere, ¿por qué no viene a buscarla?".

Los que obtienen la victoria son los únicos que tienen el derecho de sacar la chaqueta del club, pero al cumplir el año, está se guarda, junto a todas las demás, dentro del recinto.

Otro dato es que la chaqueta entregada en la ceremonia de premiación es de un miembro del club con talla parecida a la del ganador, después se toman las medidas y se le manda a hacer una exclusiva para él.

Para Jack Nicklaus no fue tan así, pues cuando ganó su primer Masters en 1963, recibió un saco ridículamente grande, del cual afirmó que parecía un abrigo. Al año siguiente, aún no le confeccionaban una propia, por lo que le pidió prestada una al miembro del club Thomas E. Dewey, dos veces candidato presidencial y ex gobernador de New York.

El Oso Dorado ganó 6 torneos en Augusta y nunca le entregaron su chaqueta, por lo que siguió ocupando la de Dewey hasta 1998 cuando luego de una conversación con el ex presidente de Augusta National, Jack Stephens, le informó su caso. Cuando Nicklaus volvió a visitar su casillero, había una nota: "Irás a la tienda de golf y te prepararán tu chaqueta verde".

Así, luego de 35 años, se hizo justicia con Jack, quien incluso había mandado a hacer una réplica, pero distaba mucho de la original, por lo que la desechó. Es que la compañía Hamilton Tailoring, que ha estado haciendo chaquetas verdes para campeones y miembros desde 1967, mantiene un secretismo en cómo hace el preciado premio, no dando informaciones pues es uno de los acuerdos que tienen con el club.

De ahí que esta “Green Jacket” o mejor dicho de color Pantone 342, con el logo del Augusta National en el bolsillo izquierdo del pecho, que se repite en cada uno de los tres botones sea considerada el premio mayor antes que el trofeo en sí.

Hoy en día es el artículo más recordado y deseado por el mundo del golf. Esto es avalado por la subasta de 2013 donde la chaqueta verde de Horton Smith, ganador del primer Masters en 1934, fue vendida por 682.229 dólares.

La pregunta viene rápido a la mente ¿Cuánto costaría la Chaqueta Verde de Tiger Woods?

Publicado el 11 de noviembre, 2020