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La herencia del LAAC
Nueva columna de Juan Pablo Álvarez (@jpagolf)
Foto por: Sebastián Miranda / Onlygolf

Hubo un antes y un después en el contexto del golf latinoamericano. Quizás como nunca antes en la historia un campeonato modificó el esquema de un deporte que en los últimos 15 años sostuvo un crecimiento moderado en muchos de los países de la región. Pero faltaba algo, un incentivo mayor, una salida hacia el mundo exterior. Ya en 2012 el PGA TOUR le ganó la pulseada al European Tour en una guerra fría por ocupar posiciones en el mapamundi del golf y América Latina dio un salto de calidad en el campo rentado.

Sin embargo, en el terreno amateur el punto de inflexión no se dio hasta principios de 2014 cuando en Buenos Aires se anunció la creación del Latin America Amateur Championship. Un desfile de sacos verdes en la zona de Puerto Madero presagiaba una historia única, inédita para el golf vernáculo. Estuve allí en esa presentación y les puedo asegurar que todo parecía irreal, impensado. El Masters, la USGA y The R&A estaban en Argentina, juntas, para poner la piedra basal de un campeonato que claramente es la bisagra del golf amateur desde México hasta Argentina. El LAAC trajo al Masters a Latinoamérica, algo que ni el más optimista pudo imaginar. De hecho, tan secreto fue todo que ni los que estamos en el medio lo vimos venir.

Es cierto que ya el Asia-Pacific, su hermano mayor, podía darnos una pista, pero eso ocurría allá, del otro lado del mundo, donde el golf es un fenómeno difícil de emular por estas tierras en las que todavía se hacen malabares para aumentar la cantidad de golfistas. Allá, brotan del suelo y poco a poco invaden positivamente todos circuitos del mundo sean amateurs o profesionales.

Ya con cinco ediciones disputadas, el LAAC es el faro que ilumina el camino de todos los jugadores amateurs de alto rendimiento de América Latina, sin dudas. Todos arman su calendario en función del campeonato y pujan toda la temporada por meterse entre los mejores de su país para clasificar. La experiencia de Matías Domínguez, Paul Chaplet, Toto Gana, Joaquín Niemann y Alvaro Ortiz, recorrió cada rincón de nuestra región y eso se transmite en el alma de cada aficionado. Ellos también se sienten con posibilidades y por eso practican con mayor compromiso. Y eso, indefectiblemente, eleva el nivel de cada jugador y del golf en general.

Esa es la herencia que deja el LAAC. Sin ir más lejos, este año por primera vez el campeón pasó el corte en el Masters y ya se codea con los mejores jugadores del mundo en el PGA TOUR. Ni hablar del fenómeno Niemann, que no sólo revolucionó el golf chileno, sino que se transformó en el modelo perfecto para graficar el espíritu de este campeonato.

Nicolás Echevarría nunca pudo darse el lujo de ganar el LAAC en sus tres participaciones (2015, 2016 y 2017) aunque tuvo actuaciones destacadas. Como amateur, era uno de los jugadores a seguir de cerca. Tanto que en su paso al profesionalismo ganó rápidamente su lugar en el Web.Com Tour a través del PGA TOUR LA. Este domingo, el colombiano hizo 63 golpes en la ronda final del Evans Scholars Invitational y finalizó 3ero. a un golpe del campeón (segundo fue su compatriota Marcelo Rozo, quien perdió el título en playoff). Con este resultado, Echevarría saltó del puesto 114 al 46 en el listado de ganancias de la segunda gira de Estados Unidos y acaricia un lugar en los Playoffs para buscar su lugar en la elite del golf mundial. Sin invitaciones, sin estridencias, sin saltear etapas. Solo con trabajo, sacrificio, talento y la mágica herencia que le dejó el LAAC.

Fecha: 27 de mayo, 2019
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