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La revolución del golf en América Latina
Nueva columna de Juan Pablo Álvarez (@jpagolf).
Foto por: Archivo - Sebastián Miranda

Hace 10 años era por lo menos impensado que las tres organizaciones más importantes del mundo aunaran esfuerzos para poner un pie en la región. Y mucho menos en el marco del golf amateur, ese que “no vende” pero que es el semillero de cualquier deporte. Allá por 2012, el PGA TOUR le ganó definitivamente la pulseada al Tour Europeo y se quedó con uno de los bastiones que el Viejo Continente había ganado con eventos del Challenge Tour y alguno de la gira mayor especialmente en Sudamérica.

Pero eso no es lo que llama la atención porque en definitiva se trata de un negocio que genera dinero (o no) pero siempre dentro del ámbito profesional. El PGA TOUR Latinoamérica se mantiene tras siete años y evidentemente contribuyó al desarrollo de la carrera de muchos jugadores que incluso llegaron a la elite del golf mundial, al menos por un rato.

La verdadera revolución del golf en América Latina, tal es título de estas líneas, se está produciendo en estos momentos en el golf amateur. El Latin America Amateur Championship es uno de los grandes responsables de todo esto. El Masters, la USGA y The R&A encontraron la fórmula perfecta para que el campeonato, con solo 5 ediciones, haya impulsado el deporte en poco tiempo. Porque los aficionados sueñan con jugar el evento y se preparan de manera distinta, arman sus agendas en relación al LAAC y postergan sus sueños profesionales hasta que se dan el lujo de jugarlo. Pasó con Joaquín Niemann y también con Alvaro Ortiz, los últimos campeones.

Pero la presencia del LAAC y sus socios fundadores no sólo deja una huella en cada jugador. Las sedes que recibieron el evento y sus respectivas Federaciones o Asociaciones disfrutan de una herencia que no hubiera sido posible de otra forma: preparación de campos de golf, infraestructura, logística de un evento mundial, utilización de maquinaria para mantenimiento de canchas, exposición en todo el planeta a través de la televisión en vivo, etc., son algunos de los beneficios que el LAAC deja a su paso.

Y con el LAAC como punta de lanza, hay una historia que creció casi con el debut del campeonato en Argentina allá por 2015. Y es la creación de la oficina de The R&A en América Latina a partir de la designación de Mark Lawrie como Director The R&A para Latinoamérica y el Caribe. Sin dudas, una fuerte apuesta de la entidad que gobierna el golf en todo el mundo a excepción de Estados Unidos y México.

A partir de allí creció el apoyo de The R&A a eventos amateurs en toda la región, como la Copa Los Andes y Copa Los Volcanes, el Annika Invitational y hasta la posibilidad de que el campeón del Abierto de la República, el séptimo más antiguo del mundo, consiga un lugar en The Open Championship. Se multiplicaron además los proyectos relacionados con el golf inclusivo, el golf femenino, la sustentabilidad de los campos de golf en la región, programas de educación para profesores, etc. La relación de The R&A con las Federaciones y Asociaciones se vio fortalecida desde entonces y eso sin dudas se traduce en un desarrollo favorable en cada rincón de este deporte.

Sin ir más lejos, la semana pasada se llevó a cabo la 3era Conferencia Internacional para Directivos y Administradores de golf de América Latina y el networking que se generó durante esos dos días en Panamá fue una bisagra en el trabajo que hace The R&A en la región.

Desde ya, el camino es largo y muchas veces el factor económico no ayuda a la sinergia que se genera entre todo el ámbito del golf latinoamericano. Pero estoy seguro que ya no será una sorpresa cuando a partir de todas estas acciones aparezcan más chicos como Joaquín Niemann o Alvaro Ortiz. O que simplemente, a la hora de sumar la cantidad de jugadores amateurs en América Latina (hombres y mujeres) el número se multiplique exponencialmente. Porque en definitiva esa es la apuesta.

Fecha: 9 de septiembre, 2019
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