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Lluvia de dólares
Nueva columna de Juan Pablo Alvarez (@jpagolf)
Foto por: USA Today

La búsqueda incesante del PGA TOUR por la perfección de su circo millonario tuvo un nuevo capítulo esta temporada. Y a juzgar por los resultados tras la victoria de Rory McIlroy el domingo en el Tour Championship y, por consiguiente, en la FedexCup, la gira más importante del planeta dio un paso hacia adelante en ese ideal que alguna vez soñó Tim Finchem y ahora Jay Monahan.

“Estamos muy satisfechos con los cambios”, señaló Davis Love III, Director del Consejo de Jugadores del PGA TOUR. Y no es para menos, los premios aumentaron considerablemente y el norirlandés se llevó de Atlanta, Georgia, un cheque de 15 millones de dólares, el 50% por ciento más que lo embolsado por el ganador de la FedexCup el año pasado. Además, esta temporada incluyó el “Top10 de Wyndham Rewards”, que incluyó 10 millones de dólares extras para repartir entre los mejores diez de la gira regular, antes de los playoffs.

Dinero y más dinero, dólares por doquier para un deporte que crece en el mundo pero que en Estados Unidos es una máquina indestructible de generar nuevos negocios, de sumar empresas que quieren “pertenecer” a la elite. Evidentemente la marca PGA TOUR tracciona de otro modo y pelea su popularidad con la NBA, la NHL y, la MLS. Y a juzgar por los números, nada tiene que envidiarles a las máximas giras de los deportes populares en EEUU.

Pero más allá de la lluvia de dólares, que parece no tener un límite, hay un aspecto que el PGA TOUR tenía que corregir. El sistema de puntos de la FedexCup no era claro especialmente, la definición en el Tour Championship. Puedo asegurarles que la gran mayoría de los aficionados responden “Tiger Woods”, cuando le preguntan quién ganó la FedexCup el año pasado. Por el peso propio que tiene la figura de Tiger, quien no ganó los playoffs (los 10 millones fueron para Dustin Johnson), sino que fue el campeón del Tour Championship. Todo era confusión para los televidentes, el público y hasta para los jugadores, que mientras caminaban los fairways de East Lake (sede del evento final) debían hacer cuentas para saber cómo terminaban en los playoffs y si tenían alguna chance de ganar el Jackpot.

Este año, con el nuevo sistema de puntuación en el que se le asignaron “golpes” a los jugadores según cómo llegaron al Tour Championship (el líder de los playoffs después de los dos primeros eventos arrancó el campeonato final con 10 bajo par, el segundo con 8 bajo par, etc.) todo fue más claro. Y, lo más importante, el ganador del torneo (Rory) ganó también la FedexCup. Ya no hay doble campeón. Por supuesto que todavía el aficionado medio, ese que mira de reojo los campeonatos por televisión, todavía tiene más dudas que certezas, pero al menos la explicación es un poco más fácil.

El desafío para el PGA TOUR será mantener la atención del público, especialmente a los que siguen la gira por televisión y, de esta manera, que el retorno de la enorme inversión que hacen las empresas las siga incentivando a poner más y más dinero. Porque está claro que estos 15 millones, dentro de algunos años, no alcanzarán para llenar los bolsillos de las estrellas. 

Fecha: 26 de agosto, 2019
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