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Rory tiene razón
Nueva columna de Juan Pablo Álvarez (@jpagolf)
Foto por: Cortesía USA Today

No venía bien la relación entre Rory McIlroy y el Tour Europeo. En el Viejo Continente le “reclaman” al norirlandés que participe en mayor cantidad de eventos de la gira que de alguna manera lo vio nacer. Hasta el momento, el campeón de la FedEx Cup 2019 participó en solo 4 eventos de ese circuito sin contar Majors y WGC. “Estoy simplemente harto de venir a Europa, hacer 15 bajo par, y terminar en el puesto 30”, disparó Rory sin ponerse colorado y en palabras que fueron dirigidas a Keith Pelley, Director Ejecutivo del European Tour a quien también le dijo: “demasiado fácil”, en relación al setup de las canchas en la que se disputó este fin de semana el Alfred Dunhill Links Championship.

Muchas veces discutí con amigos profesionales al respecto en épocas de mis transmisiones para GolfChannel Latinamérica del ahora Korn Ferry Tour. Había torneos que se transformaban en verdaderos campeonatos de approach y putt. Fairways amplios, greens receptivos (y en perfecto estado, hay que admitirlo), banderas accesibles y, por supuesto, un nivel de juego muy alto, propio de la antesala al PGA TOUR. Pero realmente, en mi caso, me aburría ver una lluvia de birdies en cada ronda. “Estás equivocado, no son fáciles las canchas, el nivel de juego es muy bueno”, me decían. ¡Claro! Pero tan buenos son que deben elevar el nivel de dificultad de los campos porque no es divertido hacer 15 bajo par y terminar en el puesto 26, como le pasó a Rory en Europa.

La discusión entre canchas accesibles y birdies por doquier contra campos difíciles y scores altos es eterna, pero hay grises, un equilibrio que en general las grandes organizaciones saben manejar muy bien. Me refiero al Masters Tournament, The R&A y la USGA, quienes a excepción de algún u otro año encuentran la perfección entre ambas posiciones. Aunque es la USGA la que tiene fama de presentar campos con mayor dificultad entre los tres Majors que organizan.

Obviamente hay fieles de ambos lados de esta grieta, pero si tengo que elegir, y por suerte puedo hacerlo, me siento a ver los torneos en los que los pares “son amores”, los birdies se festejan con puño cerrado y los bogeys no duelen tanto. En este sentido, no estoy seguro que sean muchos los aficionados que realmente quieren ver canchas tan fáciles. “Los fanáticos quieren ver a los mejores jugadores del mundo hacer muchos birdies”, dicen del otro lado. Y no estoy seguro que esto sea real. Mucho menos en este tiempo en el que la tecnología avanzó a pasos agigantados en el golf y la gran mayoría de las canchas no pueden estar a la altura de esta situación que puede ayudar al aficionado medio pero que definitivamente cambió el deporte. Sin ir más lejos, los largos pegadores, en general, son los que dominan todos los circuitos: Dustin Johnson, Brooks Koepka y el propio Rory, por citar a los más conocidos. Incluso Cameron Champ, un bombardero que pegó el domingo Drive, hierro 8 en el par 5 (566 yardas) del 18 y se llevó el título en el Safeway Open de Napa, California.

“Las canchas de golf no están preparadas para el nivel de jugadores que hay. Me pasó en el Scottish Open también, donde finalicé con 13 bajo par en el puesto 30. No se castigan los malos tiros y el buen golf no se considera de la forma en que debe considerarse. Es difícil volver a Europa así. Creo que el Tour Europeo si quiere presentarse como un buen producto deben presentar campos más difíciles”, agregó Rory visiblemente molesto con la situación.

El debate seguirá por mucho tiempo y las palabras de Rory seguramente generarán aún más polémica. Por lo pronto, enfrió aún más la relación con el Tour Europeo. Pero más allá del pensamiento del norirlandés… Ustedes, ¿prefieren campos fáciles y lluvia de birdies o ver un poco de “sufrimiento” en la cara de los mejores del mundo y eventos en los que el ganador apenas arañe el doble dígito en su score final?     

Fecha: 30 de septiembre, 2019
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