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Sin viento en contra
Nueva columna de Juan Pablo Álvarez (@jpagolf)
Foto por: Cortesía USGA

Hay torneos en los que uno espera “sangre”. Ver a los players enfrentar desafíos extremos, condiciones bien distintas a las que están acostumbrados semana a semana en el PGA TOUR. Y Pebble Beach era el escenario perfecto como sede del US Open para sentarse frente al televisor y que ellos (las máximas estrellas del golf mundial) padezcan un poco lo que nosotros, los mortales, vivimos cada fin de semana en nuestro club. Esas rondas donde los pares son amores, el birdie se festeja de más y un buen bogey merece la mirada cómplice de tu compañero de juego.

Sin embargo, nada de eso sucedió en esta edición 2019 que se llevó un emocionado Gary Woodland por sobre jugadores de renombre. No digo que él no lo fuera, pero dejó atrás a otros que partían como favoritos en la previa (incluso el domingo a la mañana), como Brooks Koepka (es un jugador de US Open), Justin Rose y Rory McIlroy. ¿Qué sucedió entonces para que aquel US Open que esperábamos no fuera tal? El viento que hace de Pebble Beach una cancha monstruosa y de las más difíciles de Estados Unidos con ese clima, decidió la semana pasada no aparecer por California. Apenas una brisa, nada que incomode a los mejores del mundo.

Así, el número mágico fue demasiado bajo para un Abierto de los Estados Unidos: -13 no estaba en los planes de nadie que no haya visto el pronóstico. Mucho menos tener a 31 jugadores bajo par de cancha luego de 72 hoyos. Entre ellos el fantástico noruego Víctor Hovland, que tras firmar 67 golpes el domingo consiguió el score más bajo para un amateur en la historia del US Open con un total de 280 golpes (-4). Un número irreal en las condiciones climáticas que uno espera en la costa oeste de Estados Unidos y con una preparación de cancha que solo la USGA logra imponer para su Abierto.

Fue un US Open por momentos entretenido por los nombres que pelearon hasta el final pero que se quedó sin emoción tras el mal domingo de Rose y un Koepka que pagó caro el magro juego sobre el green. Y, claro está, porque Woodland lo definió como si no hubiera sido este su primer grande.

La vara está muy alta tras la epopeya de Tiger en el Masters y es difícil sobreponerse a aquello. Pasó en el PGA Championship y en este US Open. Uno compara, siempre compara, y no encuentra forma de motivarse cuando el que mueve la aguja del golf mundial padece otra vez un físico al que no le sobra nada. Porque la peleó hasta el final Tiger después de un comienzo horrible el domingo. Y aunque ya no tenía ninguna chance, cerró con 32 la vuelta para meterse en el puesto 21. Demasiado poco para la ilusión que genera en cada Major.

Habrá que esperar hasta mediados de Julio por el último grande de la temporada para que aquellos que nos hacen quedar mal cada semana con birdies por doquier, se pongan de nuestro lado y sufran a los dioses del golf en Royal Portrush, sede del próximo The Open. Quizás, uno de los mejores campos de golf que entran en la rotación del campeonato más antiguo del mundo. Esta vez, esperemos, sea con viento en contra.

Fecha: 17 de junio, 2019
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