Tiger Woods no estuvo presente en Quail Hollow la semana pasada, pero aun así tuvo un enorme impacto en el equipo de Estados Unidos que este domingo ganó la Presidents Cup.
Desde hacer sus propias sugerencias de emparejamientos y unirse a las reuniones del equipo virtualmente, hasta ver la acción por televisión e incluso llamar al capitán Davis Love III durante la competencia, Woods estuvo en todo.
Sin embargo, el domingo por la tarde, mientras los estadounidenses estaban dando los toques finales a su victoria número 12 en 14 ediciones del evento bienal, Woods estaba en otra cosa, tenía asuntos más importantes que atender. En un pequeño pueblo de Florida llamado Howey-in-the-Hills, Woods era el 'caddie' de su hijo, Charlie, en un torneo juvenil.
Charlie Woods, de 13 años, había abierto el clasificatorio de 36 hoyos para el Notah Begay III Junior Golf National Championship con 80 golpes (+8) en el Mission Inn Resort’s El Campeon Course, y aunque no ganó el campeonato, el domingo cerró con 68 (-4), el mejor 'score' de su joven carrera.
“Bueno, papá me dijo que tuviera paciencia”, dijo Charlie al entrevistador del torneo, Ryan Burr. “Simplemente juega al golf de forma constante. Ten paciencia, juega, concéntrate en cada disparo, no mires demasiado lejos. Solo quédate en el juego”.
La ronda de Woods incluyó cuatro 'birdies' y un 'eagle' en el hoyo 14, par 5 , donde casi hace un albatros: “Cuando pegué, supe que era bueno el golpe”, dijo Charlie. “Cuando comenzó a caer sabía que iba a estar cerca, pero no tanto”.
Tiger no es ajeno a ser el 'caddie' de Charlie en otros eventos. “No podría haberlo hecho sin él”, dijo. “Quiero decir, algunos tiros, habría estado tan mal. Pero él me guió en el camino correcto”.