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El Hombre de Negro que se entrometió en la lucha entre un Rey y un Oso Dorado
Hoy cumple 85 años Gary Player, una de las leyendas históricas del golf mundial, que surgió para hacerle contrapeso al dominio de Arnold Palmer y Jack Nicklaus.

En un mundo donde Arnold Palmer y Jack Nicklaus dominaban el PGA apareció un “chico” sudafricano llamado Gary Player. Y cuando hablamos de chico no nos referimos a la edad, pues eran contemporáneos, sino a que medía 1,70m, pero que les dio dura batalla cada vez que estaban juntos en una cancha.

Gary nació en Johannesburgo el 1 de noviembre de 1935. Era el menor de tres hermanos. Su madre murió cuando tenía 8 años y su padre era capitán en una mina de oro, pasando la mayor parte de su vida laboral a 3.600 metros bajo tierra. Pero cuando estaba fuera del trabajo era aficionado al golf. Sin embargo, a su hijo menor no le interesaba, prefería dedicar su tiempo al rugby, al fútbol y la natación.

Todo cambió cuando a los 14 años decidió acompañar a su padre a una ronda, donde según sus propias palabras "hice par los primeros tres hoyos que jugué. En el resto anoté ochos y nueves, pero no importaba; yo estaba absoluta y completamente enganchado del golf".

Tanto fue su fanatismo que a la edad de 17 años se hizo profesional y a los 21 ya había ganado 10 torneos. En 1956 ganó el Abierto de Sudáfrica y, después de hacerlo, su padre Harry le escribió una carta a Bobby Jones y Clifford Roberts, los fundadores del Masters, contándoles el deseo de que su hijo jugará en el PGA pero que no contaba con el dinero para hacerlo, agregando: "Pero si pudieran extenderle una invitación al Master, pasaré el sombrero aquí en Johannesburgo y obtendré los fondos necesarios".

Jones fue el encargado de responderle con escuetas pero importantes tres palabras: "Pase el sombrero". En ese primer Masters se ubicó en el puesto 24. Un año después de llegar a Norteamérica ganó su primer torneo estadounidense, el Kentucky Derby Open de 1958, mientras en el US Open consiguió el segundo lugar, donde su ídolo, Ben Hogan, se acercó a él y le dijo: “Hijo, vas a ser un gran jugador.

Motivado, al siguiente año ganó su primer major, The Open en Muirfield, donde salió a 4 golpes del líder en la ronda final y pese a anotar doble bogey en el 18 ganó por dos golpes de diferencia. Poco a poco se hizo conocido como “El Hombre de Negro”, pues siempre se vestía así, cuenta que por su afición a los westerns, pero más importante aún, su fama como golfista nació.

Probablemente Nicklaus y Palmer habrían incrementado ostensiblemente su número de victorias si el sudafricano no hubiera aparecido en escena, ganando 24 campeonatos, que incluían 3 Masters, 3 Open, 2 PGA Championship y 1 US Open, completando su Grand Slam antes que el Oso Dorado lo consiguiera, logro que “The King” nunca alcanzó.

A los 49 obtuvo un meritorio segundo lugar en el PGA, a los 59 pasó el corte en The Open, segundo de más edad en conseguirlo, mientras que a los 62 lo hizo en el Masters, récord que aún se mantiene. Además, es el único jugador que ganó el Open en tres décadas distintas (1959, 1968, 1974). Sus logros se extendieron al Champions Tour, donde ganó 22 títulos, con 9 majors, convirtiéndose en el único golfista en completar el Grand Slam en ambas competencias profesionales.

De él se dice que hizo más con menos que cualquier otro golfista. Pero nadie lo ha definido mejor que Nicklaus: "No creo que Gary fuera un gran pegador de drives, tampoco creo que fuera un gran jugador de hierro. Era bueno en el green, pero no un gran putteador. Pero cuando realmente lo necesitaba, era un gran driveador y un gran jugador de hierro e hizo putts siempre que lo necesitó. Gary, más que nadie que haya visto, tiene esa cosa dentro de él que sólo los campeones tienen".

 

Es que Gary fue un adelantado a su época convirtiéndose en el primer jugador en preocuparse de su cuerpo, no sólo haciendo ejercicios, sino que cuidando su alimentación balanceada rica en fibra donde no podía faltar ni la fruta ni la miel. Esto le permitió extender su carrera más allá que la de sus rivales.

Su amor por el golf y su sed de triunfo, lo llevó a jugar en cada rincón del planeta. En su biografía dijo: “Es que soy un animal cuando se trata de logros y deseos de éxito. Nunca hay suficiente éxito para mí”. Incluso se habla de él como el deportista que más ha viajado con un estimado de 23 millones de kilómetros a lo largo de su carrera.

Es así como ganó en los cinco continentes, incluido triunfos en el Open de Brasil (1972, 1974) y en el Chile Open (1980). Levantó un total de 165 copas en cinco décadas distintas (incluidos sus triunfos en el Champions Tour).

Si bien en el debate del mejor golfista moderno los nombres de Nicklaus, Palmer y Woods se acaparan el podio, hay un consenso general en que “El Hombre de Negro” no sólo es el mejor internacional que haya jugado en el PGA, sino que, con excepción de los tres apellidos iniciales, es el mejor de todos.

Por esto criticó con fuerza a aquellos que enfrentaron a Tiger en su mejor momento: "Leí sobre ellos diciendo que Tiger es invencible o bromeando que iban a jugar donde él no. Un verdadero campeón no puede permitirse decir esas cosas. Nunca fui a un torneo pensando que Jack Nicklaus me iba a ganar. Eso nunca se me pasó por la cabeza".

Gary Player fue ingresado al Salón de la Fama del Golf en 1974, antes de ganar en 1978 su último major en Augusta. Actualmente sigue jugando alrededor del mundo cuando puede, ha diseñado más de 300 canchas, tiene una finca donde cría caballos y una fundación que ayuda a los niños desprotegidos que viven en Johannesburgo.

Ganó muchos de sus torneos remontando el último día, metiendo putts de largas distancias y se le considera el mejor de la historia jugando del bunker. Por esto muchos han llegado a afirmar que ha tenido suerte en su carrera y él siempre ha respondido igual: “Sí, he tenido algo de suerte y mientras más practico más suerte tengo”.

Publicado el 1 de noviembre, 2020