La Ryder Cup 2025 comienza este viernes 26 de septiembre en el exigente Bethpage Black Course de Farmingdale, Nueva York, marcando la 45ª edición de una de las competiciones más emblemáticas del golf mundial.
Con casi un siglo de historia, este torneo bienal enfrenta a los mejores golfistas profesionales de Europa y Estados Unidos en un formato que exalta el espíritu de equipo en un deporte tradicionalmente individual.
Desde su creación en 1927, la Ryder Cup ha evolucionado significativamente. Originalmente disputada entre Estados Unidos y Gran Bretaña, el equipo europeo se consolidó en 1979, y desde entonces ha protagonizado una remontada histórica en el palmarés. Aunque Estados Unidos lidera el historial con 27 victorias frente a 15 de Europa (y dos empates), el Viejo Continente ha ganado ocho de las últimas once ediciones, incluida la de 2023 en Roma, donde se impuso por 16,5 a 11,5.
La edición 2026 se jugará en Bethpage Black, un campo público de Long Island considerado uno de los más difíciles de Estados Unidos. Será la primera vez que esta sede albergue la Ryder Cup, y lo hará con un par 70 que promete poner a prueba la precisión y estrategia de los jugadores.
La elección de Bethpage Black como sede ha sido cuestionada por figuras como Paul Azinger, quien considera que el campo público de Nueva York, con sus complejos ángulos y exigentes condiciones, podría jugar en contra del equipo local. Azinger advierte que los jugadores estadounidenses no están familiarizados con el terreno, lo que podría dar ventaja a los europeos si logran adaptarse rápidamente.
Más allá del golf, el ambiente promete ser intenso. McIlroy ya anticipó que es “inevitable” que ocurra algún tipo de incidente, recordando los enfrentamientos verbales del pasado, como el que protagonizó con el caddie de Cantlay, Joe LaCava, en Roma. La tensión entre ambos equipos es palpable, y el público neoyorquino, conocido por su fervor, podría añadir una capa extra de presión a los jugadores.
El formato de la competición se mantiene fiel a la tradición del match play. A lo largo de tres días, se disputarán 28 puntos en cinco sesiones: el viernes y sábado por la mañana se jugarán los “foursomes”, donde cada pareja alterna golpes con una sola bola; por la tarde, los “fourballs”, en los que se cuenta el mejor resultado de cada jugador por hoyo. El domingo se celebran los duelos individuales, con los 12 jugadores de cada equipo enfrentándose uno a uno. El equipo que alcance 14,5 puntos se coronará campeón; en caso de empate 14-14, Europa retendría el trofeo.
El equipo estadounidense, capitaneado por Keegan Bradley, presenta una mezcla de experiencia y juventud. Los clasificados por méritos propios son Scottie Scheffler, J.J. Spaun, Xander Schauffele, Russell Henley, Harris English y Bryson DeChambeau. A ellos se suman los elegidos por el capitán: Justin Thomas, Collin Morikawa, Ben Griffin, Cameron Young, Patrick Cantlay y Sam Burns. Bradley estará acompañado por los vicecapitanes Webb Simpson, Brandt Snedeker, Kevin Kisner, Jim Furyk y Gary Woodland.
Por parte de Europa, Luke Donald repite como capitán tras el triunfo en Roma. Once de los doce jugadores que ganaron en 2023 vuelven a formar parte del equipo. Los clasificados son Rory McIlroy, Robert MacIntyre, Tommy Fleetwood, Justin Rose, Rasmus Hojgaard y Tyrrell Hatton. Los seleccionados por Donald incluyen a Shane Lowry, Sepp Straka, Ludvig Aberg, Viktor Hovland, Matt Fitzpatrick y Jon Rahm. El único debutante es Rasmus Hojgaard, quien reemplaza a su hermano gemelo Nicolai, integrante del equipo campeón en 2023. Los vicecapitanes europeos son Thomas Bjorn, Alex Noren, José María Olazábal y los hermanos Edoardo y Francesco Molinari.
A diferencia de otros torneos, la Ryder Cup no reparte premios en metálico. El prestigio y el honor de representar a cada continente son el verdadero incentivo. Sin embargo, este año los jugadores estadounidenses recibirán un bono de 500.000 dólares por parte de la PGA de América, de los cuales 300.000 deberán destinarse a causas benéficas.