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La notable historia del primer jugador en anotar 59 en un torneo de golf
A propósito del increíble score anotado por Scottie Scheffler el viernes en The Northern Trust, en 1977 Al Geiberger entró en la historia de este deporte al lograr esa marca que parecía imposible y en una cancha par 72.

El torneo Danny Thomas Memphis, actual St. Jude Classic, de 1977 puso el nombre de Al Geiberger en la historia del golf mundial, transformándose en el primer jugador en bajar los 60 golpes en el PGA Tour.

Las semanas anteriores al campeonato, el golfista de 39 años estaba muy lejos del nivel que le permitió ganar el PGA Championship de 1966. Había fallado dos cortes consecutivos, perdiendo la sensación del swing y, sobre todo, del putter.

Además, tres meses antes su padre perdió la vida en el aeropuerto de las Islas Canarias, en el peor accidente aéreo de la historia, donde murieron 583 personas cuando dos aviones chocaron en la pista de aterrizaje.

Todo se volvía más oscuro ese día con el pronóstico de más de 38 grados para “Skippy”, como le llamaban por su afición a comer sándwich de mantequilla de maní (nombre de una de esas marcas) durante los torneos, producto de que sufría bajas de azúcar en medio de las rondas.

Si a esto le sumamos que su caddie era Lee Lynch, a quien los jugadores le llamaban “Two Shot” porque con su mal genio era como una penalización de dos tiros si lo llevabas con tu bolso. Pero en defensa del caddie, estuvo dos semanas con Al trabajando intensamente tanto en el swing como en su nuevo putter (Ping Pal) hasta que apareció una luz de esperanza.

Parecía haber recobrado el ritmo para ser competitivo, pero su meta era ir paso a paso y principalmente sobrevivir al clima.

A su favor, se jugaría con lie mejorado producto del daño provocado por el crudo invierno. Su primera ronda fue de 72, par de campo, no un gran número, pero quedó contento con el swing, aunque preocupado por el calor, ya que al otro día su salida era pasadas las 13 horas.

Decidió sólo tomar un desayuno contundente y saltarse el almuerzo, pues salía por el 10 y su amigo Bob Schreiber, que vivía cerca del 14, le había prometido llevarle algo de comer.

Hizo birdie en el primer hoyo, acertando un putt de 12 metros, y repitió en el tercero.  Pero llegando al hoyo 14, con -2, ya sentía la falta del almuerzo, estiraba el cuello para buscar a su amigo, pero no lo veía.

Había retraso en el siguiente tee, lo que permitió que Schreiber llegará a tiempo con una bandeja de galletas con mantequilla de maní. “Skippy” comió cinco de ellas y, como si fueran espinacas, se transformaría en “Mr. 59” iniciando una seguidilla espectacular en los siguientes siete hoyos, con 6 birdies y un águila, para un parcial de -10 en 12 banderas completadas.

En ese momento se sentía “indestructible” y con el putter en llamas. Sabía que era una ronda especial, pero no quería mirar el tablero, pues sería “el beso de la muerte”.

Los siguientes dos pares los sintió como bogeys, pero rápidamente recuperó la senda con birdies en el 4 y 5 (sus hoyos 15 y 16), llegando a -12.

La gente comenzó a alentarlo gritando “59, 59…”, necesitaba sólo un birdie más, pero el par del 17, lo obligaba a meter un putt de dos metros y medio en el 18. Estudió minuciosamente la caída, mientras una voz aparecía en su mente “no la dejes corta, golpea con firmeza y entra por el medio del hoyo”.

Así, Al Geiberger levantaba los brazos después de lograr lo que nadie había conseguido, bajar los 60, ayudado por un 100% de aciertos de fairways y greens en regulación y sólo 23 putts.

Al retirarse del campo, mientras Lee -su caddie- decía al publico “si me hiciera caso habría hecho 57”, Geiberger donaba a la fundación de caridad del torneo la pelota Ben Hogan N°1, la única que utilizó esa ronda.

Increíblemente, en ese torneo se fue sin hacer rondas en los 60, con 72-72-59-70 se quedaría con el título.

Dos semanas después marcó un 81, por lo que se jactó de ser el único jugador en anotar rondas en los 50-60-70-80 en un mismo mes.

Lamentable no existe registro de su ronda de 59, ya que por esos años sólo se transmitía las dos últimas jornadas de un campeonato. Incluso el periodista Greg Johans, que cubría el torneo, al ver el marcador con una larga mancha roja, filmó con su camarógrafo sus últimos tres hoyos, pero días después un incendio en la estación de televisión destruyó el archivo.

Los siguientes años fueron duros para “Mr. 59”, tuvo que soportar dos divorcios costosos, le extirparon su colon, su hijo de 2 años murió ahogado en una piscina, sufrió depresión y fue internado por adicción a pastillas para dormir

Después de ganar 11 campeonatos del PGA y 10 del Champions Tour, sus finanzas estaban debilitadas y pese a seguir siendo invitado a eventos por su gesta de 1977, tras anunciarse una deuda con el fisco de 200 mil dólares en 2013, se vio obligado a subastar todos sus recuerdos, en los que se encontraban el trofeo del único major de su carrera, los palos que usó para firmar ese 59, incluso el sombrero de pescador que llevaba aquel día.

Sin embargo, más adelante recibió una gran sorpresa de Golf Channel, cuando ese año lo invitó a un nuevo programa. “Skippy”, acompañado de sus hijos, ingreso al estudio donde Greg Johans le explicaba que, mientras limpiaba el ático, vio una cinta en VHS con el nombre Geiberger. Se había olvidado que realizó una copia de la cinta en que grabó los últimos tres hoyos hacía 36 años. Ese día, con emoción Al vio por primera vez la parte más importante de su vuelta, el final.

Al Geiberg este año vendió los derechos de “Mr. 59”, por lo que próximamente se hará una película y un documental acerca de su vida, llena de altos y bajos, pero también una historia de superación que nos deja una enseñanza no sólo de siempre llevar en el bolso unas galletas y mantequilla de maní, sino que, por sobre todo, a no rendirse y seguir adelante un paso a la vez, hasta conseguir los objetivos.

https://www.youtube.com/watch?v=r1BCnmZiJEY         Parte 1

https://www.youtube.com/watch?v=l2tNzXaBAsM        Parte 2

https://www.youtube.com/watch?v=Xa797XW9oyk      Parte 3

Publicado el 23 de agosto, 2020