Tiger Woods vuelve a ser noticia "no deportiva" del momento. El estadounidense se ve envuelto en un nueva polémica tras haber sido demandado por una ex novia, quien le exige el pago de 30 millones de dólares, esto por el tiempo que vivió en la mansión del golfista, de la cual la sacaron sin previo aviso, pese a supuestamente tener un contrato verbal.
La relación sentimental de Tiger Woods con Erica Herman no terminó precisamente en buenos términos. La mujer de 38 años alega que pasó los últimos seis años viviendo en la mansión que el golfista tiene en Florida y que durante ese tiempo le prestó “valiosos servicios” en lugar de pagar alquiler.
La cuestión es que solo existía un “contrato de arrendamiento verbal” entre la entonces pareja, que supuestamente iba a durar cinco años más después de que se separaran.
Según los documentos que filtró el canal TMZ, Erica Herman afirma que el personal de Tiger la convenció para que hiciera las maletas para unas “cortas vacaciones” sin el golfista, pero una vez llegó al aeropuerto le informaron que se había bloqueado su acceso a la propiedad y no se le permitió regresar.
La mujer, que solía trabajar como encargada en un restaurante, afirma que uno de los abogados de Tiger se reunió con ella allí mismo para presentarle una propuesta que esperaba que resolviera cualquier disputa entre la antigua pareja, y también sostiene que le confiscaron más de 40 mil dólares en efectivo de la casa después de acusarla de haber conseguido el dinero de forma “turbia”.
Ante esto, Herman interpuso la demanda contra el fideicomiso de Tiger Woods, que es el titular de la vivienda, y reclama 30 millones de dólares que, según ella, es el “valor razonable del alquiler” durante los cinco años que se le habría prometido que podría seguir viviendo allí sin pagar.
En respuesta a la demanda, el fideicomiso de Woods ha negado que existiera un contrato verbal y que la demandante simplemente se alojaba en la mansión como la novia del deportista, junto a los dos hijos que él tiene con su ex mujer Elin Nordegren, por lo que se le pidió que se marchara cuando se hizo evidente que su ruptura sería definitiva.
La noticia de la demanda ha salido a la luz poco después de que se conociera que Erica había pedido al tribunal que invalidara un acuerdo de no divulgación (NDA) que firmó en agosto de 2017, citando la ley ‘Speak Out’, que protege a las víctimas de agresión sexual o acoso.
La documentación que ha aportado junto a dicha solicitud afirma que la pareja “tuvo una larga relación” tanto profesional como personal, pero que Erica “no está segura actualmente de qué otra información sobre su propia vida puede discutir o con quién”, así que espera que el tribunal le ayude a aclarar este último punto.