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Un Masters silencioso, más exigente y de pronóstico reservado
El jueves parte el major que se disputa en Augusta National, que no tendrá público ni socios presentes, con un corte en un máximo de 10 golpes de distancia con el líder y en pleno otoño, con características distintas en cuanto a clima.

La pandemia del Covid-19 golpeó, pero no derribó al tradicional Masters de Augusta. No se pudo disputar en abril como estaba programado, pero sí lo veremos y disfrutaremos siete meses después.

Claro que esta realización tuvo sus costos, ya que no contará con el acostumbrado acompañamiento masivo de público e, incluso, tendrá probablemente anuncio de tormenta y lluvias.

Pero ahí estarán los jugadores más destacados del mundo, luchando por vestir la prestigiosa chaqueta verde reservada para los campeones del certamen, salvo el chileno Joaquín Niemann y el español Sergio García, quienes dieron positivo por Coronavirus y se encuentran en etapa de recuperación.

Una de las normas que puede marcar un hito en el torneo es la que establece que sólo podrán avanzar al fin de semana quienes se encuentren en el rango de 10 golpes con respecto al líder tras 36 hoyos. Se mantiene el límite de 50 más empates, pero esta última modificación puede dejar a pocos jugadores en las rondas finales si hay un líder escapado.

Entre quienes asoman como favoritos están los N° 1 y 2 del ranking mundial, Dustin Johnson y Jon Rahm, el reciente campeón del US Open, Bryson DeChambeau, junto a los eternos candidatos en los majors que se disputan en Estados Unidos, Brooks Koepka y Justin Thomas.

La opción de que Tiger Woods puede defender su título ganado en 2019 se ve muy lejana, debido principalmente a que el campeón defensor no ha tenido buenas actuaciones en el último tiempo y tampoco ha tenido muchas oportunidades de ir tomando ritmo competitivo, ya que no ha jugado muchos torneos tras la pausa por la pandemia.

Pero algo que destaca por sobre todo es lo extraño que será ver la cancha totalmente despejada mientras se juegan las rondas oficiales y sin el acostumbrado ruido y ovaciones que ofrece el público en cada edición.

"No podría ser más diferente jugar sin los espectadores. Es una diferencia inmensa. Caminando hacia el primer tee del jueves los nervios están al máximo y eso es porque las miradas están sobre ti y todo lo que se ha creado y acumulado ahí a lo largo de los años", comentó Adam Scott, campeón del Masters en 2013.

El debutante en este major, Matthew Wolff también cree que competirá más tranquilo sin los aficionados. "Es definitivamente un poco más relajado sin miles de fans sentados detrás del green viendo cada uno de tus tiros. Aunque todos estarán mirando detrás de la cámara, es un poco diferente cuando estás en persona y los ves a todos", dijo el jugador de 21 años.

Sin embargo, otro de los jóvenes del PGA Tour lo ve como una buena oportunidad. "Tengo mucha suerte de aparecer en el Masters sin espectadores. No tuve que mirar a los aficionados en las calles o en las tribunas. Veo el campo por lo que es. Eso va a ser muy beneficioso, no solo para este año, sino para los años venideros. Las líneas de visión pueden cambiar con las tribunas, pero verlo por lo que es, es muy útil", afirmó el último campeón del PGA Championship.

TEE TIMES

Publicado el 10 de noviembre, 2020