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¿Wolff repetirá el colapso de Mickelson en el US Open de Winged Foot 2006?
Ya vimos esta semana que los líderes cayeron bruscamente en la ronda siguiente tras alcanzar la punta, como Justin Thomas (+3) y Patrick Reed (+7). El joven estadounidense que encabeza el tablero este año tendrá un duro desafío mental, que hace recordar lo sufrido por “Lefty” hace 14 años.

Al llegar al US Open de 2006, Phil Mickelson ya no cargaba el mote del mejor jugador que nunca ganó un majors. Tras llevarse el Master de 2004 se destapó ganando los dos últimos de manera consecutiva (PGA 2005 y Augusta 2006).

Por eso, junto a Tiger, era el candidato máximo al título ese año, pero tenía por delante un enemigo más fiero que el propio Woods: el campo de Winged Foot. Sin embargo, “Lefty” tenía notas de cada tiro imaginable que el campo requería. Cada vez que viajó a Nueva York, para practicar en la cancha, había jugado intencionadamente los últimos cuatro hoyos en el crepúsculo para simular las condiciones de la “hora de la verdad” del domingo. Además, había encargado al diseñador jefe de Callaway que le diseñara un wedge de 64 grados específicamente para Winged Foot, para así ahorrarse numerosos golpes durante el torneo.

Gracias a esto el sábado logró ponerse en la punta con un +2, luego de anotar una de las dos únicas rondas bajo par del día. Todo parecía estar acomodándose para obtener su cuarto grande y tercero consecutivo, Tiger había fallado el corte por primera vez en su carrera en un major y había encontrado el swing perdido con el drive, logrando acertar los cinco últimos fairways.

Así llegó al domingo después de una noche que, en propias palabras de Phil“tu mente corre… hay mucho nerviosismo. Se paró en el tee de salida confiando en la sensación de los últimos hoyos de la tercera ronda. Pero eso había sido sólo un espejismo, ya que la perdió muy a la izquierda, aunque gracias a un excelente segundo golpe logro salvar el par.

Y así estuvo todo ese día, encontrando de todo menos el fairway, pero recuperándose y evitando daños mayores.

Nuevamente en el 17 su golpe desde el tee se perdió a la izquierda. Iba un golpe arriba, pero la magia nuevamente apareció cuando en su siguiente tiro esquivó un árbol aterrizando en el green para lograr el par. Hasta ese momento sólo había perdido dos golpes respecto de la cancha, lo que en Winged Foot es una buena vuelta. Por esto Mickelson alabó esa parte del juego después, diciendo que "fue la mejor actuación de mi carrera en juego corto".

Al llegar al tee del último hoyo, con +4 pudo ver cómo su más cercano perseguidor, el australiano Geoff Ogilvy (+5) estaba complicado luego de golpear desde un divot su segundo tiro y viendo cómo el green devolvía su pelota, rodando cerca de 30 yardas fuera.

Phil preparó su golpe y el ex ganador y comentarista del torneo, Johnny Miller, decía en cámara: "Más vale que sea una madera 4"; pero no, era el drive, el zurdo no creía que una madera contra el viento llegaría al dogleg y su caddie, Jim Mackay, estuvo de acuerdo con él.

Inmediatamente después de hacer contacto, se escuchó el "¡Oh, no!" de Mickelson retirando la vista de su bola, que voló tan a la izquierda que golpeo la tienda de recepción y la depositó en el rough. Esa última ronda Phil sólo acertó dos fairways y ninguno en los últimos nueve hoyos. Costaba creer que aún estaba en la punta. "En este momento, Ben Hogan está oficialmente revolcándose en su tumba, exclamaba Miller.

Mientras llegaba a su pelota, Phil escuchó la ovación en el green, luego de que Ogilvy consiguiera salvar el par tras un excelente approach y putt. “Lefty” necesitaba par para ganar y bogey para forzar el desempate de 18 hoyos con Ogilvy el lunes.

Pero estaba a 201 yardas, con árboles por delante, en especial un gran arce. Para muchos el golpe correcto sería devolverla al fairway, pero Phil es Phil y ya había sorteado una situación similar en el 17, así que nuevamente -lleno de confianza- se decidió por su hierro 3 para hacer una curva y esquivar los árboles. Los fans seguían animándolo, pero al momento del golpear los gritos de aliento se cambiaron por lamentos, al sentir ruido del impactó de la pelota contra el arce.

Mickelson sólo pudo avanzar 30 yardas y seguía en la misma situación. No tuvo más remedio que pasar por encima del árbol con un hierro 8 y luego tratar de hacer un bogey con dos putts. Pero su tercer golpe se dirigió directamente al búnker de la izquierda del green. Para colmo quedó como “huevo frito”. Miller seguía criticando la decisión de Mickelson en la emisión: "No tienes que correr, puedes cojear y decir ‘Gracias por el trofeo’".

La mala suerte continuó. Al golpear el cuarto tiro la pelota rodo sin poder detenerse, terminando hundida en el espeso rough de atrás. La magia se había agotado, approach y putt para doble bogey y quedarse por cuarta vez en segundo lugar del US Open.

   

"Esto duele más que cualquier otro torneo…Creo que la mayor razón por la que esto es tan decepcionante es que soñé con ganar cuando era niño, que pasé incontables horas practicando… Vine aquí con semanas y meses de anticipación para prepararme y lo tenía en mi mano. Estaba justo ahí y lo dejé ir. No puedo creer que lo haya hecho", decía un Mickelson en shock.

Un trauma que sólo se obtiene cuando se está tan cerca de conseguir lo que tanto uno quiere y, si bien después ganó otro Master y un Open británico, ese sueño de niño de levantar el trofeo del US Open nunca se cumplió y uno de los más grandes impedimentos en su camino es Winged Foot, que 16 años después sigue arrebatándoselo.

Esta vez Matthew Wolff deberá evitar esa decepción si quiere asegurar su primer major, desafío muy difícil para alguien que juega por primera vez el US Open y que, pese a su talento, está recién aclimatándose en el arte de liderar un grande.

VIDEO DEL HOYO 18

Publicado el 20 de septiembre, 2020