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El extraño drive más largo de la historia que terminó en doble bogey
Durante el fin de semana Joaco Niemann estuvo entre los pegadores más largo del BMW Championship junto con Rory McIlroy, Dustin Johnson y John Rahm, entre otros. Por ello es interesante recordar esta increíble anécdota que pasó a la historia.

Cuando hablamos en el mundo del golf de drive largos seguro vienen a la mente nombres como Tiger Woods, John Daly, Dustin Johnson, Rory McIlroy, Bubba Watson o Bryson DeChambeau. Cada uno de ellos ha golpeado varias veces por sobre las 400 yardas.

Para ser justos, habría que agregar a David Love III, pues oficialmente nadie ha golpeado más largo que sus 476 yardas.

Pero si sumáramos a esta lista a un perfecto desconocido, como Carl Cooper, te preguntarías y éste ¿Quién es? Bueno, formó parte del PGA entre 1990 y 1993 sin mayor éxito. Participó en 100 torneos y pasó sólo 27 cortes con cuatro Top 25 como mejores resultados.

Sin embargo, pese a todo, Carl quedó en los libros de historia del golf cuando en el Abierto de Texas de 1992, en el par 4 del hoyo 3, se pasó del green por más de 300 yardas, con una salida de 787. Sí, no es un error de tipeo, el número es 787, con lo que registra el drive más largo en torneos del PGA Tour.

Eso sí, su distancia no es considerada oficial, producto de que en esos años para esta estadística sólo se medían dos hoyos por ronda. Además, de todos modos la extensa salida de Cooper hacía más compleja una correcta medición. Aun así ¿Cómo es posible tal distancia? ¿Vientos huracanados? ¿Gigantescas diferencias de altura desde el tee?

La respuesta es más simple y, de seguro ya la has adivinado. Carl intentó cortar la pelota, pero la abrió demasiado llegando a un camino de carros que era de concreto, muchos rebotes con suerte o, según el punto de vista, mala suerte; pasó por el green del 5 y el tee del 6, saliendo del camino para dar un giro en dirección a una zona de mantenimiento y siguió rodando hasta detenerse cerca del green del 12.

Cooper, pensando en que estaba fuera de limite, jugó una pelota provisional, pero mientras caminaba por el fairway para mala suerte o, según el punto de vista, buena suerte, su pelota original apareció, pues un juez del hoyo 12 identificó la bola y estaba obligado ir a golpearla.

"Si tú y yo jugáramos nunca hubiéramos encontrado la pelota. Pero como era un torneo, lo hicieron y tuve que jugarla", dijo el golfista que, al llegar a su segundo tiro, se dio cuenta de que quedó, por suerte o no, a centímetros del fuera de limite.

Carl decidió hacer un segundo tiro con el hierro 4, sobre los árboles, para volver al green del 3, pero ni siquiera la pudo dejar cerca. El tercer hoyo tenía 457 yardas, por lo que debía realizar un imposible golpe de 331 para acercarla a la bandera. Sólo alcanzó las proximidades del green del 5.  El siguiente tiro, con el hierro 8, fue a parar más allá del tercer green. Un chip de 6 metros y dos putter, completaron el doble bogey.

Finalmente, esa segunda ronda disparó 72, fallando el corte por dos golpes. Probablemente, con una salida de distancia normal habría logrado jugar el fin de semana. Aunque no conoceríamos su historia ni tampoco su nombre tendría el título, no oficial, con el drive más largo en el PGA, superando por más de 300 yardas a sus más cercanos perseguidores. Claro que con un poco de mala suerte o, según el punto de vista, una gran suerte.

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Publicado el 31 de agosto, 2020