Jason Day sabía que podía hacerle un gran homenaje a su madre en el Día de las Madres, en la ronda final del AT&T Byron Nelson. Así fue que le pidió a su caddie llevar el nombre de su mamá en el peto.
Esa fue solo una razón más para que las emociones fluyeran para la primera victoria del australiano en cinco años.
Day disparó 62 golpes (-9) en la ronda final para una victoria de un tiro sobre Austin Eckroat y Si Woo Kim el domingo, poniendo fin a una sequía plagada de problemas de salud que coincidieron con la larga batalla de su mamá, Dening Day, contra el cáncer de pulmón antes de su muerte hace poco más de un año.
“Fue muy emotivo pasar y experimentar lo que ella estaba pasando, luego tuve lesiones además de todo lo que estaba pasando en mi vida”, dijo Day. “Se siente extraño estar sentado aquí”.
Sin victorias en 105 torneos desde el Wells Fargo de 2018, Day tomó su primera ventaja absoluta de un gran grupo de contendientes cuando rompió un empate en -20 con el favorito, el estadounidense Scottie Scheffler, con un chip-in para birdie en el par 4 del hoyo 12.
Fue el segundo hoyo más difícil de la semana después de haber sido convertido de un par 5 a par 4 en el TPC Craig Ranch en McKinney, a unas 30 millas al norte de Dallas.
Day terminó ganador en -23 para el campeonato y puso fin a su sequía de victorias que se extendió por 1835 días, sumando su decimotercera victoria en el PGA Tour, palmarés que sólo tiene un major, el PGA Championship del 2015. Curiosamente, esta semana se juega ese mismo major. ¿Repetirá?
La primera celebración del australiano en el PGA Tour se produjo en el Byron Nelson del 2010, y las victorias siguieron llegando hasta que problemas en la espalda y el vértigo lo tuvieron a punto de dejar el golf en los últimos años.
“Estar del otro lado, estar saludable, sentirme bien con mi juego, finalmente ganar de nuevo”, dijo Day. "No hay mejor sentimiento, de verdad".